La mala fama de la publicidad precede a cualquier intento de ver algo positivo de esta práctica tan arraigada en nuestra sociedad actual. ¿Es la publicidad un arte? ¿Una ciencia? ¿o sólo un modo de vender una vida perfecta inalcanzable?
Para llegar a contestar estas preguntas, es importante entender que la publicidad, en general, no es ni buena ni mala, es sólo una herramienta. Es a la hora de definir qué mensaje se quiere transmitir cuando todo se complica. Estamos acostumbrados (demasiado) a que el fin último de la publicidad sea vender productos, pero esta práctica puede ir mucho más allá. Puede llegar incluso a ser una forma más de arte conceptual. ¿Os sorprende? Eso es porque todavía no conocéis a la artista norteamericana Barbara Kruger, quien ha dado una vuelta de 180º al concepto de publicidad con sus obras.
El trabajo de la artista consiste en apropiarse de fotografías en blanco y negro tomadas de medios publicitarios, cine o televisión para estamparle sus propios eslóganes. Dándole así un nuevo mensaje a la imagen, un nuevo sentido. Busca convertir sus trabajos en una crítica al consumismo y al machismo imperante en nuestra sociedad.
Barbara Kruger empezó trabajando en sus inicios como diseñadora gráfica para revista de moda y otros medios publicitarios. Ahí es donde vio como sus lectoras consumían sin pestañear imágenes de una realidad idealizada y cuerpos perfectos. En definitiva, fantasías escapistas que en la vida conseguirían (porque no existen). Kruger abrió los ojos y vio la realidad de esa clase de publicidad. Una industria despiadada que comercializaba con dar falsas esperanzas a la población, y más concretamente a las mujeres.
Estas prácticas terminaron por cansar a la artista. Le molestaban los mensajes que transmitían las imágenes, así que decidió cambiarlos. Entonces empezó a recortar y escribir nuevos eslóganes sobre estos carteles, revalorizándolos. Barbara Kruger encontró así un estilo propio que seguro que os suena de haberlo visto en alguna parte. Pronombres personales, lenguaje agresivo, tipografía Futura, letras blancas y fondo rojo.
Barbara Kruger nunca firma sus obras. Busca darle así una mayor proyección social a sus mensajes contra la misoginia o el abuso de poder. Su trabajo es uno de los más reconocidos dentro del arte contemporáneo actual. Sus obras buscan resaltar el poder de la palabra, cuestionando las imágenes, los patrones y poderes establecidos. Las obras de Kruger impactan a primera vista, como carteles publicitarios. Pero en vez de venderte un producto, quiere mostrarte una idea, hacerte pensar.
Es imposible entender su obra sin aceptar esta relación entre arte y publicidad que establece. Ahora mismo Kruger está trabajando en una de las exposiciones más importantes sobre su trayectoria artística. Esta exposición se podrá ver en el Instituto de Arte de Chicago durante este año 2020.