La firma Devota & Lomba ha vuelto a sorprender sobre la pasarela de la 64º edición de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid con un desfile donde los conceptos como natural e imperfecto se mezclan con otros que hacen referencia a las líneas puras. Así se define el Wabi-Sabi, utilizado en los últimos tiempos como arma estética en la parte oriental de planeta y que ahora se traslada a su último trabajo, una colección que nos acerca a una elegancia subestimada, un juego de sencillez, asimetría e ingenuidad. El imaginario cromático de la colección, inspirado en las fachadas urbanas de los edificios y rascacielos de la ciudad, se recrea en el arena y los tostados, los azules plomo y marino, y el oro.
En cuanto a los materiales, tejidos livianos que flotan sobre el cuerpo como la organza de algodón, la triple organza de seda, el lino príncipe de gales, la lana fría y el algodón con textura.
La arquitectura sutil de las formas de Devota & Lomba tiende a la amplitud, buscando volumen y ligereza. Encontramos piezas cuyas superficies y confines se descomponen hasta parecer papel. Las piezas protagonistas son los pantalones culotte, con largo por debajo de la rodilla, o bien los oversize con pata de elefante; las faldas volátiles que levitan y parecen contradecir la ley universal de la gravedad. Hay tops más estructurados, la inmensa mayoría de silueta Cocoon con los hombros redondeados y mangas kimono.
También hay abrigos, vestidos tecnológicos de punto con carreras, otros globo y sin mangas con cuello perkins; cajeados y mucho escote palabra de honor que, contra todo pronóstico, resultan sobrios y de lo más recatado finalizando las piezas en óvalo, elevándose sobre el pecho. Boleros en forma de media luna, estrellas y el origami, claras referencias niponas para un desfile que no dejó indiferente a nadie.
Unos rostros etéreos fueron las perchas idóneas para acompañar a esta colección. Pieles ultraluminosas y labios borrados se encargan de recrear en las modelos de Devota & Lomba un aspecto de hada, tonos nude con un resultado bastante favorecedor. En el ‘backstage’ se trabajaba con iluminadores en polvo y en gel de acabado irisado, aplicados a discreción en pómulos, sien, nariz y barbilla. El peinado, una sencilla coleta baja poco pulida y recogida en una especie de nudo, se convertía en el mejor complemento del look.
Como sentencia el propio Modesto: «Wabi-Sabi es un tributo a la belleza imperfecta, impermanente e incompleta», que, sin embargo sirvió de hilo para una colección primavera-verano 2017 perfecta y muy completa.
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