Los amantes de la moda sabemos que los desfiles, especialmente los de marcas multimillonarias, tienen el poder transformar cualquier escenario y trasladarnos a un lugar mágico por unos instantes. A veces, el exceso de producción hace que las propias prendas queden deslucidas. Pero este no ha sido el caso. La semana pasada lamarca estadounidense convirtió un antiguo banco en un lujoso club Art Deco. Como si nos adentrásemos en “El gran Gatsby”. Lujo y años 20 inundan nuestros ojos.
Los tops de noche con babero blanco y hombros descubiertos tuvieron gran protagonismo, así como las espaldas recortadas y los escotes en V muy pronunciados. También hubo un montón de satén negro por todas partes aunque, sin embargo, la prenda estrella fue el esmoquin. La mayoría de las modelos lucieron chaquetas masculinas de doble botonadura en satén de colores primarios sobre pantalones negros clásicos y camisas blancas. Otras llevaron versiones más cortas y ajustadas en terciopelo.
A mitad del desfile, los esmóquines dieron paso a vestidos propios de un alfombra roja. Siguiendo con la gama cromática anterior, los vestidos con drapeados estratégicamente colocados y los diseños satinados estuvieron presentes en blanco y negro y toques de color en rojo y azul klein. Aunque, si tuviéramos que quedarnos con un look, nos quedamos con el vestido rojo que lució Bella Hadid y que se encargó de romper la monotonía del blanco y negro.
En definitiva, tal y como afirmó el propio Ralph Lauren, Fall 2019 celebra ese estilo atemporal para la mujer moderna, independiente y glamurosamente contemporánea. Nosotros no lo podríamos haber resumido mejor.